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jueves, 13 de septiembre de 2012

Capítulo 2.

 ''Y mi respiración se corto, mi vista se volvió oscura y caí de bruces al suelo. Cuando desperté, él ya se había ido al capitolio, lejos, muy lejos, sin habernos podido despedir. Me hundí en la miseria. Gaby, ¿volvería a casa conmigo?''

 ~Hace 3 años.~

 Maldito sea. Lo odio. Dan Lewis, vencedor de los Décimo Novenos juegos del hambre y nuevo alumno en el orfanato del distrito 7. Se rumorea que su numerito en la arena - quemar una porción de bosque para cargarse una manada de mutos - le había costado la vida a sus padres. Al principio estaba afectado, e incluso me sentía bastante mal por él, pero luego cambió, cambió para ser el descarado y prepotente Dan. No solo es un creído, además es un inmaduro que ha de meterse conmigo para sentirse mejor.

 -Venga, no seas aguafiestas. - dice en tono descarado y siguiéndome. Como respuesta le cierro la puerta en las narices.

 Me quito la ropa empapada y me pongo el camisón, no pienso ir a cenar, no pienso moverme de aquí. Me muerdo el interior de mis mejillas con fuerza, haciendome sangre y desahogando mi rabia. Pero eso no basta. <<No llores - me digo a mí misma.- No merece la pena.>> Pero es demasiado tarde. Lloro con furia, con rabia, muerdo mi almohada y la pego con todas mis fuerzas. Humillada y avergonzada, al poco se abre mi puerta. No da tiempo a esconder mi rostro, mi compañera de habitación, Mary, entra con una sonrisa.

 -¿Qué te pasa? - me pregunta intentando no sonreír, pero no lo consigue, lo que me hace enfadarme más.

 -¿¡Acaso no lo sabes!? - exploto furiosa. -¿¡Es que no has visto lo que ha echo ese imbécil!?

 -Pero no es para tanto, solo te ha mojado un poquito, una broma sin importancia. - dice en tono inocente. -¿Pero Dan.... no te parece increíble?

 -Oh, claro... ¡Increíblemente idiota! - chillo malhumorada y le doy la espalda, cansada de tonterías. Me pregunto que le ven todas las chicas del orfanato. No tiene ningún sentido. Paso el resto de la tarde hecha un ovillo en mi cama, intentando no dormir, ya que, siempre que lo hago, las pesadillas acuden a mi mente a la velocidad de la luz. Ya no sueño con mi padre, pero sí con lo sucedido hace un año, sí sueño con los juegos de Gaby, sí sueño con su muerte, y con la de Evelynn, sueño con que algún día pueda correr la misma suerte. Mis párpados se cierran sin que pueda evitarlo.

 ''Su rostro se refleja en el viejo televisor lleno de polvo del salón del orfanato. Ha cambiado, le han quitado algunas imperfecciones de su cara, a pesar de que para mí siempre ha sido guapo, pese a las cicatrices de las palizas diarias de nuestro padre. Ahora tiene el pelo corto e iluminado, las cejas menos peludas, y no tiene esos cuatro pelos que le habían salido en su barbilla. Se muestra sonriente, pero soy la única en este mundo que puede descifrar sus verdaderas emociones. Caesar Flickerman, de pelo violeta y pestañas y cejas del mismo color, se sienta presentando a los tributos uno por uno y entrevistándolos. Mi hermano se muestra simpático y optimista, con el deseo de ganar.

 -¿Hay alguna razón por la que quieras luchar y ganar estos juegos? - le pregunta.

 Él, sin duda alguna en su respuesta lo dice.

 -Mi hermana. Tengo que volver con ella.

 -Oh, lo entendemos. - el público ovaciona con gesto afirmativo.

 -Háblanos de ese siete en el entrenamiento. ¿Te esperabas más nota? Porque siete es bastante increíble. - sonríe.

 -Se supone que no puedo decir nada. - se sonroja y sonrío, pues conociéndolo como lo conozco sé que se las habrá apañado con los machetes con los que trabajamos aquí en casa, nuestro punto fuerte también es la escalada, y sabemos sobrevivir en el bosque con tan solo madera. Empezamos a ir a los bosques a los catorce años, él solo ha ido unos meses, pero le han bastado para saber apañárselas, además es fuerte y rápido.

 -Entiendo, aunque nos morimos por saber que has hecho ante los vigilantes. - se ríe de forma exagerada, al menos en mi opinión. -¿Qué es lo que más te ha sorprendido desde tu llegada al capitolio?

- Todo es... extraño. Hay mucho color. - la gente se ríe ante su respuesta, yo no le veo la gracia, parecen caramelos con patas. - Yo... Nunca había visto tanto lujo, la comida es exquisita. 

 -Oh, y que lo digas, Gaby. - dice asintiendo. Es entonces cuando suena el zumbido. Demasiado pronto, esto acaba demasiado pronto. -Ha sido un placer entrevistarte, te deseo toda la suerte del mundo, Gaby. ¡Un fuerte aplauso para el tributo masculino del distrito siete! - y mi hermano baja del escenario. La próxima vez que lo vea, estará en los décimo octavos juegos del hambre.''

2 comentarios:

Elena Odair dijo...

hooola!! me gusta mucho tu blog!! yo he comenzado uno con una amiga, y todavia estamos retocando, pasate el findesemana y tendremos algun capitulo me gustari que lo vieras. sigue asi con tu blog ^^

Johisky dijo...

Graciaas, me pasaré ;3