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miércoles, 2 de enero de 2013

Capítulo 14.

 Y es que no lloro allí, donde todos pueden verme. Subo a la azotea del edificio, aunque no podamos estar allí supuestamente y me escondo entre varios macetones con rosales tan altos como yo. Creo que estos están modificados, su color y aroma es muy predominante en el aire seco. Una vez estoy bien oculta que nadie pueda encontrarme, me llevo las manos al rostro y se contrae mientras caen las lágrimas.

 Llorar se me da bien. Es algo cuya técnica domino.

 Lloro tanto que temo inundar el lugar o ahogar a las plantas, y es que han dado ahí donde más duele: en la dignidad. Tras un buen rato decido parar y tomo una decisión: Alice Dotelli ha cumplido su objetivo, hacerme sufrir. Yo tengo otro: devolvérsela. No descansaré ni me dejaré matar hasta que esa estúpida muera en mis brazos.

 No sé que hora es ya, pero el sol tiñe el cielo de un naranja pálido, precioso, que me hace brillar los ojos mientras una brisa cálida seca las lágrimas restantes. Respiro hondo. No voy a dejar que me rompan más. No lo voy a hacer. Soy fuerte. He soportado cosas peores que estas. Me autoconvenzco de esto mientras bajo de nuevo al gimnasio, pero esta vez a una subsala donde están todos los demás esperando su turno. Llego tarde, lo sé porque el chico del cinco entra. Eso me agrada, no tendré que ver la cara de los profesionales de nuevo. Sin embargo, sí la de Joulley, al que no dejo de mirar mientras él agacha la cabeza. Me siento a su lado, intentando conseguir algo.

 -¿Sabes ya qué vas a hacer? - intento poner tono cariñoso. Él sacude la cabeza.

 -No.

 -Seguro que lo haces bien. Te he visto escalar y...

 -No, Skiley. Déjame tranquilo.

 -¿Por qué? - pregunto con la voz algo alterada. - No lo entiendo. No entiendo por qué crees esos estúpidos rumores y no me crees a mí, que fui tu aliada desde el principio.

 -¡Porque yo mismo sé lo que Dan siente por ti! ¡Porque sé como te mira! ¡Y como le miras tú! ¡Por eso! - ha comenzado a chillar. Todos nos miran y yo me muero de la vergüenza.

 -Eso es mentira. Por favor, Joulley... Deberías confiar en mí... - digo en un hilo de voz. Es doloroso ver como un niño tan tierno como él puede llegar a ponerse de esa forma. Aunque más doloroso es lo mucho que me recuerda a mi amiga y que no se fíe de mí.

 -¿Y qué más da? Si voy a morir de todas formas.

 -No digas eso.

 -Lo digo porque es la verdad. Contigo o sin ti, no puedo ganar estos juegos. Soy un crío débil y delgaducho con la fuerza de una pluma.

 Ambos sabemos que lo que dice es cierto, pero no quiero que tire la toalla de ese modo. No puedo soportarlo.

 -Pero eres listo. Mucho más que los cabeza hueca de los profesionales. Sabes pensar, podrías tender miles de trampas y distinguir montones de alimentos.

 Llaman a Selene, la chica morena del 5.

 Él suspira y vuelve a agachar la cabeza. Entonces viene Samantha.

 -Déjale en paz, ¿quieres?

 La situación me mosquea.

 -¡No soy una traidora! ¡No tengo nada con mi mentor! ¡Los traidores sois vosotros por no confiar en mí!

 Ella me empuja.

 -¡Que hay pruebas, joder! - eso me deja aturdida.

 -¿Pruebas?

 -¿No viste la televisión anoche? - niego con la cabeza. Ella resopla. -Mira, da igual. Lo importante aquí es que tú vas de lista, has elaborado un plan para todos los bobos del capitolio aficionado a las historias de amor. Ahora todos esos idiotas quieren que ganes para así volver con tu amado. Un final feliz, ¿no?¡Por favor! - exclama con un bufido. Estoy a punto de contestar, pero alguien me detiene. Dakota Jhonson.

 -Esta bien, chicas, calmaos un poco.- dice ella de intermediaria. - No queráis llegar a las manos antes de la arena, ¿vale?

 Sam me fulmina con la mirada y regresa a su sitio. Dakota posa una mano en mi hombro.

 -¿Estás bien? - niego con la cabeza. - Yo te creo.

 -¿Por... qué? - pregunto. Es extraño que una persona que apenas conozco confíe en mí.

 - Soy lista. - hace una pausa y se encoge de hombros. - Si de verdad estuvieseis juntos, no lo gritaríais a los cuatro vientos. Es más, si de verdad os gustaseis no estaríais juntos, para hacer menos dolorosa la separación.

 Sí, sí que es lista. Y eso me hace dedicarla una pequeña sonrisa.

 -Gracias. - pasa el chico del 6. La del 5 ha sido rápida.

 -No hay de qué. Y ahora, ¿quisieras ser mi aliada?

 No tardo en contestar positivamente. Al fin y al cabo, estoy sola.  Ella sonríe.

 -Genial. Pues bueno, aliada. Cuéntame qué pasó en el balcón.

 Mi historia es breve mientras el distrito 6 y Joulley realizan sus sesiones. Le cuento lo que pasó. Como Dan intentó besarme y cómo yo le aparté de un empujón. Incluso que le curé y le dije que yo a él sí le gustaba. Ella no me interrumpe ni una vez y cuando termino, es como si acabase de leerle un buen libro.

 -Bonita historia. - su voz se entremezcla con mi nombre. Me llaman. Estoy tan nerviosa, que siento ganas de vomitar. -Ella me ''levanta'' prácticamente. - Suerte.

 No soy capaz de darle las gracias. La puerta está fria, la abro lentamente mientras me pellizco el labio inferior con los dientes, intentando calmarme. El gimnasio huele a limpio, nunca podemos saber lo que los demás han hecho en sus sesiones, siempre se esfuerzan en limpiarlo todo. Está un poco descolocado, pero el resto sigue igual. Mi mirada actúa por instinto, y se mantiene fija en el palco de los vigilantes. Uno de ellos me mira y da un codazo al que tiene al lado mientras le susurra, lo suficientemente alto como para que pueda oírlo.

 -Es la del beso. - se carcajea y la risa se contagia por todo el balcón. Entrecierro mis párpados repugnada.

 -Sí, la misma. - contesto en tono firme. - Y ahora, ¿pueden hacer el favor de dejar de reírse? Con tanto ruido molesto no me concentro.

 Oigo un par de gruñidos, voy perdiendo puntos poco a poco.

 -Gracias. - hago una reverencia y me acerco a las hachas. Necesito un plan rápido y lo necesito ahora. Algo que me haga no quedar por debajo del 4, algo que me de suficiente gancho como para conseguir una puntuación aceptable.

 El primer lanzamiento corta la cabeza a uno. El segundo, se clava fuertemente en el pecho de otro. El tercero falla, sólo roza el hombro del maniquí. No tiro la toalla. El cuarto corta un brazo. El quinto da en la cabeza. Cojo una sexta hacha, sin embargo, no la lanzo, y es que en mi mente brilla una idea. Un fuerte pensamiento que recalca entre los demás.

 Gaby.

 Bajo el hacha. Ahora me importa muy poco  llevarme una mala puntuación. Muy poco. Empiezo a cortar el primer árbol que veo del simulador del bosque. Es fácil, puesto que no es madera pura. Consigo hacer unos cuantos tablones más o menos rectos, que tallo con un cuchillo de su respectivo puesto. Escribo con fuerza sobre ellos. Tallando una frase simple. Pero no dejo que la vean, aún no. Con una punta de lanza hago unos agujeros en cada tabla. Nunca fui una manitas, pero soy lo suficientemente habilidosa como para pasar una cuerda por los agujeros y colgar las tablillas bien altas, para que todos puedan leerlas. Lo que sus ojos ven es lo siguiente:

 ''Nadie olvida lo que hacéis cada año. Yo aún no he olvidado a Gaby Weir.''

 Jadeos, murmullos, ruidos hoscos, toses descontroladas, gritos de disgusto. Un agente de seguridad me coge del brazo para sacarme de allí, pero le detengo con una mano.

 -No es necesario. Tengo piernas. - hago una pausa para clavar mi mirada en los vigilantes. - Gracias. Que tengan un buen día. - sonrío amablemente y salgo a paso firme.

 No tardo en volver a meterme en mi refugio de lágrimas.

3 comentarios:

Selene Nigthmare dijo...

Luego vino Sel y lo quemó e.e

Johisky dijo...

xD Continúa con el tuyo, capulla :'(

Catnip Everdeen Mellark dijo...

Aaaahh me encanto :O Estoy muerta *-*