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martes, 15 de enero de 2013

Capítulo 16.

 No dormimos. Él se tumba en mi cama y yo me abrazo a él. Hablamos toda la noche, en susurros muy bajitos, para que sólo podamos oírlo nosotros. Él me cuenta lo que hizo en su sesión privada. El por qué del cinco que recibió. Y es que, si lo mío fue malo, lo suyo fue peor aún.

 -Tardaron unas cuantas horas en curarme las quemaduras de las manos para que fuese en condiciones igualadas a los juegos. - me dice, poniendo sus ojos en blanco. Y es que intentó incendiar el simulador del bosque. Salvo que este pareció defenderse, al parecer la imitación de la madera que usan es muy inflamable.

 -Bueno, no podrían quejarse. Tú les avisaste a tiempo de que planeabas quemar su querida arena.

 -Aún me arrepiento de ello. - susurra mirando hacia el techo oscuro, sé por qué lo dice.

 -¿Los echas de menos? - que pregunta más estúpida, eran sus padres, ¿cómo no iba a hacerlo?

 -Mucho. ¿Tú no?

 Me muerdo el labio inferior, él no habrá oído hablar de mi padre, supongo que no, ya que aún no nos conocíamos cuando le ejecutaron, y las muertes públicas no son muy admiradas por todos. Suelto un ligero suspiro.

 -Mi padre era un monstruo y a mi madre no tuve el placer de conocerla. Por lo que no puedo decir que los extrañe, la verdad...

 -Lo siento... - me besa la frente cariñosamente y mira hacia la ventana, donde los primeros rayos de luz se reflejan. -Creo... creo que debería irme. Se supone que no estamos juntos aunque eso crean todos. - Asiento y acompaño el leve beso que me da en los labios. Es algo extraño, nunca había besado a nadie y mucho menos me había esperado que fuese a ser Dan. Debo obligarme a pensar en que esto es un grave error. Que no puedo permitirme enamorarme ahora. Pero la tentación es grande. Y poderosa.

 Él me dirige una última mirada antes de salir.

 Yo sigo perdida en sus ojos.

 Me quedo un rato más en la cama, aunque haya salido el sol, sigue siendo muy pronto, y además hoy sí que no tenemos por qué madrugar. Lo único que haremos será prepararnos para las entrevistas. Las entrevistas. No sé qué voy a hacer, ni decir. No sé nada de nada. Al principio, Dan decía que sería ese arma vengativa que Zafira había empezado a crear, pero yo no estoy muy convencida con ello, y es que no sé ser feroz, no puedo serlo aunque quiera.

 El tiempo corre, y vuela, cuando quiero darme cuenta, todo el equipo está despierto desayunando. Por lo que yo también me levanto y salgo al salón tras vestirme con una blusa blanca y unos pantalones de color negro. Cojo un bizcocho para empezar, y lo mojo en mi chocolate caliente mientras la conversación lo inunda todo.

 -Sky, tú empezarás conmigo. - sonríe Rossie. - Por la tarde con Dan. Al revés es para ti, Joulley. - añade dirigiéndo su mirada hacia él, que no presta atención a nada ni a nadie, se limita a desayunar en silencio. Sé que se siente mal, fatal, lo veo en su mirada.

Y es que mañana empiezan los juegos. Tanto él, como yo, tenemos los días contados. O las horas.

 Asiento a lo que me dice Rossie, pero sigo distraída.

 Tras desayunar, empieza un trabajo duro que hace que al final, acabe con un tremendo dolor de pies. Ella me intenta enseñar a caminar erguida, como una dama y a sonreír correctamente. Debo sentarme con la espalda recta, con una pierna cruzada elegantemente por encima de la otra. Todo eso para causar una ''buena impresión''.

 -Y nunca, nunca bajes la mirada. ¿Entendido? - muevo la cabeza en gesto afirmativo, pero no estoy segura. - Y no borres la sonrisa.

 Pausa para comer.

 Turno de Dan.

 Antes de empezar, cierra la puerta de su habitación, pues quiere intimidad. Y yo también. Le beso. Me besa. Nos besamos. Pero ambos sabemos que debemos aprovechar este tiempo para desarrollar mi posible entrevista. Llegamos a la conclusión de que no puedo ser feroz.

 -Pero puedes ser distante, misteriosa. No decir mucho de ti y por lo tanto dejar a todos con esa intriga. Desearán saber más y, por lo tanto, patrocinarte para ganar los juegos. - en realidad es una buena idea, pero...

 -No, Dan, soy incapaz de algo.

 -¡Joder! Ya pensaré algo. - suspira, está alterado y furioso. Creo que odia los relojes, pues no se detiene el tiempo en mi camino a separarme de él. Y también frustrado. Tan frustrado como yo, pero él no se molesta en contenerse.

 Y es la primera vez que veo llorar a un chico. Gaby lloró por culpa de mi padre, pero no había imaginado a un chico llorar por mí. Y mis ojos amenazan con desbordarse también. No quiero hacerlo, por lo que respiro hondo y le abrazo.

 -Tranquilo... La... La entrevista no es lo más importante, Dan... - suspiro.

 -Si no vuelves... Me... Me... - se calla.

 -Me, ¿qué?

 -Nada, no tengo derecho a presionarte de este modo. Vamos, toca que Zafira te ponga deslumbrante. Me roza los labios por última vez y salimos.

 El tiempo con Zafira es más lento que con Rossie y Dan, pues para empezar, Verdiana, Caltazor y Tivara me preparan todo el cuepo para que reluzca. Ella es la encargada de vestirme.

 -Rossie exigió elegancia, y Dan quiso que parecieses fuerte. Un arma irrompible.

 Sé por dónde van los tiros, a estas alturas estoy segura de que quizá oyó a mi hermano alguna vez repitiéndome la misma frase: ''No te dejes romper.'' Ella saca mi vestido. Yo abro mis ojos como platos. Ha cogido la misma coraza que componía mi armadura en el desfile, pero la han moldeado de tal forma que quede como la parte de arriba de un vestido palabra de honor. También la han modificado para que no sea tan pesada como una armadura real. Pero es la misma, lo siento. La falda es larga, me cubre los pies, lo que se agradece, pues no quiero llevar tacones, está compuesta por hojas y hojas, de colores otoñales, rojizos, naranjas, dorados y marrones entre otros. Soy fuerte y bella a la vez, como un árbol en otoño. Me pregunto si se me caerán las hojas.

 Me hace el mismo peinado que llevé en mi primera cosecha, en la que escogieron a Gaby, pero supuestamente es para hacerles ver que no me derrumbé en ese momento y que no lo he hecho aún. Apenas me maquilla, sólo alarga mis pestañas con rímel. Por último, pero no menos importante, me da un brazalete. El brazalete. El nombre de Gaby tallado por fuera. La palabra ''Véngale'', ardiendo por dentro. Estoy preparada, o eso creo.

 Ella me besa la frente y me acompaña a los asientos de los tributos antes de subir con Caesar. Y este aparece.

 Comienzan las entrevistas.

 Comienza el juego.

1 comentario:

MartaPatricia.M.T dijo...

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